Critica Revista Imaginacion Atrapada
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“La Cuna Vacía”: A través de la ventana, veo pájaros volando
por Diego Braude jbraude@ciudad.com.ar
Idea, guión, diseño de luces y dirección: Omar Pacheco Intérpretes: Mariana Agüero, Romina Azzigotti, Fernando Blanco, Maria Julia Cimarosti, Malena Colella, Mario di Nicola, Silvia Facal, Carolina Gighliazza, Fernanda Gonzáles, Enrique Lardo, Jorge Leonardi, Romina Lugano, Juliana Mazza, Luis Ortellado, Victoria Pedrozo, Magali Sammarco Diseño de vestuario: Romina Azzigotti Diseño sonoro: Vicente Graziano Realización escenográfica: Orlando Ortiz, Dario Ramallo Realización de vestuario: Romina Azzigotti Realización de títeres: Esteban Fernández Música original: Rodolfo Mederos Operación de luces: Adrián Chait Operación de sonido: Hernán Troche Diseño de títeres: Esteban Fernández Fotografía: Antonio Fernández Asistencia de dirección: Silvia Facal Arreglos: Colacho Brizuela. Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543, Teléfono: 5077-8000 Web: http://www.cculturalcoop.org.ar Entrada: $15,00 - Viernes y Sábados - 20:00 hs
"El día que nos vayamos de aquí, y nos encontremos con los seis millones de asesinados, nos preguntarán qué hicimos. Unos dirán: Yo construí casas. Otros dirán: Yo fui joyero. Yo les diré: Yo... no os olvidé.”
Simon Wiesenthal
"No hay deuda que no se pague
ni plazo que no se cumpla"
Dicho popular
Una “gestación irracional”, eliminar la procreación del elemento subversivo y asegurar los valores de la Nación…
“Es también nuestra intención erradicar la corrupción, ofreciendo como norma la honestidad, la idoneidad y la eficiencia.”(1)
En algún lugar del ser humano, existe la oscuridad. De ella, a veces emerge la pesadilla que se convierte en realidad. En otra oscuridad, la de una sala, en el ritual teatral, la memoria de la pesadilla se convierte en imagen arquetípica.
“El 24 de marzo próximo pasado, los hombres de armas iniciamos este largo y difícil camino, y estamos –como dije– dispuestos a transitarlo con firmeza. Por eso sólo requerimos en estos primeros momentos, comprensión.”(2)
En esa pesadilla puede aparecer una voz, no única pero genérica, que justifica la pesadilla como necesaria. El Poder. En la sala, el Poder se presenta como el maestro de un juego siniestro, anfitrión y operador. Único portador visible de parlamento, omnipresente portador de la capacidad de manipulación. Personaje, sin embargo, de una obra que, evidentemente, lo excede (en última instancia, incluso él está siendo observado en el escenario).
“Habiendo comprensión, es posible que podamos concretar hechos reales, y es en función de esos hechos que recién podremos pedir adhesión. Adhesión, no a las personas sino a los hechos concretos en tanto y en cuanto estos hechos signifiquen los hitos de aproximación hacia el objetivo final.”(3)
En la oscuridad de la memoria persiste el recuerdo, la imagen que se repite y se transforma, que en ningún momento logra encontrar una explicación racional. Un pecho amamanta una boca que ya no está ahí, un gesto se transforma en una mueca incontrolable de dolor y horror… una y otra vez…
El Poder se multiplica en los gestos mínimos, queda inscripto en lugares impensables, de sus protagonistas y de sus sujetos. El Poder inscribe, describe, escribe, cuerpos y espíritus.
“Por cierto, que la adhesión impone como reciprocidad la participación y, a medida que logremos adhesión a los hechos, podremos ir dando gradualmente participación"(4)
El niño que fue fantasma, fue adolescente, hoy sería hombre o mujer. La arena que se escurre de pechos desnudos como un tiempo indetenible en contra del recuerdo, queda en un cuenco de memoria, en una sala oscura que retiene no necesariamente el hecho, sí la esencia de la cicatriz inolvidable de un cuerpo social.
“la preferencia por un sistema basado en la acción directa de órganos autorizados por la autoridad instaurada no dejó margen para la investigación de los hechos delictivos con arreglo a la ley”(5)
La deconstrucción de un cuerpo, indefectiblemente, construye otro. El cuerpo dibujado en una pesadilla es un cuerpo incompleto, deforme, fragmentado, ciego. Es necesario, por ende, forzar los ojos a abrirse, el cuerpo a completarse, físicamente, simbólicamente.
"Cabe consignar que si bien la sustracción principia con el desapoderamiento del titular de la tenencia del menor o con el impedimento de la reanudación, se prolonga volviendo permanente el delito con la retención u ocultación, y justamente con esta última el delito se agota, más allá de su anterior consumación, pues en dicha etapa el autor ha logrado la ulterior finalidad, cual es usurpar la voluntad del tenedor..."(6)
La multiplicidad en la sala oscura, el recuerdo en sus formas que vuelven, que retornan sin rostros identificables; una voz omnipresente de mujer, que sigue llamando, oficia de guía y resistencia al maestro del juego.
Desenmascaramiento del artificio, de la manipulación, del poder que se vuelve minúscula. No cesa de existir, pero, simplemente, contra su propia pretensión, no es eterno.
La historia que se cuenta en la sala es tragedia ramificada. Es un grito con eco hacia un infinito, pero también, cuando la pesadilla, en una de sus formas, se va convirtiendo en aprehensible y el maestro del juego ya, durante esos instantes, no escribe más las reglas, una luz tenue que entra por una ventana inexistente le quita los velos del duelo mudo e ilumina finalmente la cuna vacía… Como en la sala oscura, donde la luz de la platea es la única indicación del final de la función, los actores no salen a saludar (fiel a su tradición), porque la obra/la memoria no comienza ni termina en el escenario.
www.imaginacionatrapada.com.ar
9/6/2006
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