| | | | | Omar Pacheco frente al conflicto universal de los desaparecidos. |
Al terminar uno de los ensayos generales con público que el director Omar Pacheco hizo de su obra "La cuna vacía" que estrenará hoy, a las 20, en el Centro de la Cooperación (Corrientes al 1500), los espectadores quedan "shockeados" y en absoluto silencio, después aplaudirá con ganas. El espectáculo se presenta invitado por la entidad que nuclea a las cooperativas, al cumplirse el treinta aniversario del golpe militar en nuestro país y se lo define como una pieza que ""habla de la ausencia, de la supresión como una de las formas más despiadas del quiebre de un hogar o de una sociedad"". El director que con su grupo cumplen veinticuatro años de trayectoria, señaló a La Prensa, que la pieza se desarrolla en tres niveles. ""El primero es el de una pareja, luego está el de las madres que intentan universalizar el dolor y define a la mujer en su carácter más noble de búsqueda de la verdad y por último aparece la figura de un prestigitador, que intenta ser una síntesis de la representación del poder. A esto se debe añadir que además de actores, simultáneamente la historia es contada a través de títeres"". De Omar Pacheco se conoció últimamente "Del otro lado del mar" que hizo con su grupo, "Tanguera" -con la que emprenderá una gira por Hamburgo y otras ciudades de Alemania- y "Nativo".
UNA ESTETICA UNICA Con una estética única y muy original que se apoya en escenas breves casi cinematográficas, su estilo apela a la sucesión y superposición simultánea de imágenes, a las que en "La cuna vacía" se le suman el texto como elemento narrativo. Incluso la letra de la canción principal cantada por Liliana Herrero, permite hacer evolucionar la trama hacia otros espacios de significación. ""Con "La cuna vacía" cierro una etapa de revisión del pasado. En el presente siento que apelo a un estilo distinto, como sucede en "Del otro lado del mar" en la que aparecen otras sutilezas y no tanto dolor, como en mis anteriores espectáculos"", define el director. ""Un cambio que también sucede en esta nueva pieza es que conté con el apoyo de Ana Alvarado (El Periférico de Objetos) para incluir títeres que van contando lo que sucede con ese grupo familiar. Es muy bello verlos porque aportan su propia poética expresiva y transmiten la sensación de que estuvieran en otra dimensión"". -¿Cuál es la función que cumplen los títeres? -Subrayan cierto aspecto íntimo de la trama, mientras que los actores muestran la universalidad de la mujer en la búsqueda de ese hijo, marido o hermano desaparecidos. Ya no ubico como un único símbolo a la mujer argentina ante la represión y la dictadura. Empleo música islámica y también cierto perfume a tango rioplatense que aporta el bandoneón y la música de Rodolfo Mederos y Gerardo Gardelín. Mientras Colacho Brizuela le puso música a un texto que canta Liliana Herrero.
EL HOMBRE AUSENTE -¿Amplió su mirada hacia el conflicto de la pérdida que también se vive en las guerras recientes? -Siento que mi vida cambió y mi mirada se posa en otro lugar. En "La cuna vacía" hay una historia que intenta hacerse universal. Mi generación provocó una ruptura, rompió moldes. Teníamos una postura que si conocíamos una chica y los dos estábamos de acuerdo nos íbamos a vivir juntos y eso a veces no era muy bien aceptado por los padres. En la pieza aparece el deseo de una madre de ver a su hija vestida de novia. Luego ella la va a buscar y la ve embarazada y entiende que la chica intenta un proyecto propio. Cuando regresa y no la encuentra toma conciencia de la desaparición de esa generación, porque no sólo pierde a su hija, también a su nieto. Simultáneamente y sucesivamente aparece un prestigitador que hace evolucionar la narración. -¿Para usted el hombre está prácticamente ausente, es la mujer la que lucha? -Existe una lucha de resistencia por parte de la mujer y no del hombre. En su momento me pareció un acto de nobleza y de amor muy profundo lo que han hecho las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Nunca vi a un hombre que caminara con ellas por la plaza acompañándolas. -¿Cree que es uno de sus trabajos menos herméticos? -Me gustaría que al espectador le quede una sensación de esperanza. Le deje algo positivo a la gente, la capacidad de seguir resistiendo con felicidad para poder reencontrarnos. Juan Carlos Fontana |
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